La
Tartana Teatro es una de las
compañías de
la escena madrileña
que posee un bagaje cultural
más amplio, con veinticinco
años de existencia,
durante los cuales ha recorrido
con sus espectáculos
los más diversos lugares,
tanto de España como
de otros muchos países.
La Tartana se decanta por
la acción visual, la
marioneta y el objeto como
elementos básicos de
la escena.Posee un lenguaje
propio, muy cercano a la sugerencia
y próximo al matiz,
con una propuesta continuamente
renovadora, amparándose
en una constante investigación.
La compañía
ha sufrido muchos cambios
a lo largo de su existencia.
Desde 1996 bajo la dirección
de Juan Muñoz sus producciones
han estado centradas en el
títere, dirigidas a
un público familiar
y con un continuo crecimiento
creativo.
Sus últimas producciones
son. La Roca y la Colina,
Frankenstein,,Las Aventuras
del Barón, El Bosque
de Tantatroc y La Pequeña
Historia de la Vieja Señorita
Ofelia. Con Fausto, un alma
para Mefisto, hemos querido
recuperar el público
adulto para el teatro de títeres.
ESPECTACULOS
PIRATAS
Si, es la nuestra una
"Historia de Piratas",
con todos sus elementos de
aventura: abordajes, motines,encuentros
con buques fantasmas, tempestades,
... y como no, la inevitable
búsqueda del tesoro.
Es nuestro galeón y
su tripulación un "buque
errante", maldito desde
que Neptuno les
condenó a vagar eternamente
por los mares, bajo pena de
morir si osasen pisar tierra
alguna.
Y es nuestro protagonista
un niño capaz de despertar
en el rudo pirata sentimientos
de ternura y amistad hasta
el punto de que el bucanero
llegará a arriesgar
su vida por él.
IDEA
Y CREACIÓN
Teatro La Tartana
AUTORES
Carmen Hernández,
Inés Maroto y Juan
Muñoz
MANIPULADORES
Carmen Hernández,
Elena Muñoz, Carlos
Cazalilla, José
Luis Farias
VIDEO
Luis Martínez
DISEÑO DE MARIONETAS
Y REALIZACIÓN DEL
ESPACIO
ESCÉNICO
Inés Maroto, Carmen
Hernández y Juan
Muñoz
DISEÑO ILUMINACIÓN
Paloma Parra y Juan Muñoz
MÚSICA
José Manrique
VESTUARIO
Mari Carmen Pérez
Pastor
PRENSA Y DISEÑO
GRÁFICO
David Rodríguez
DISTRIBUCIÓN
María Fresno
- Luis Martínez
ADMINISTRACIÓN
Javier Rodríguez
PRODUCCIÓN
Luis Martínez
DIRECCIÓN
Juan Muñoz
EL
NIÑO Y LOS SORTILEGIOS
Un Niño está
encerrado en su habitación
hasta que acabe los deberes-.
Hastiado se dedica a matar
el tiempo destrozando todo
lo que le rodea: el juego
de té, los libros,
los muebles,... Incluso molesta
divertido a los animales que
pueblan su jardín,
ajeno a las consecuencias
y a la magia que pronto sus
travesuras van a desencadenar.
De repente la magia se apodera
del sillón que, para
demostrar su malestar, comienza
a bailar con una silla Luis
XV. Aturdido el Niño
contempla como se ha iniciado
una auténtica rebelión
de casi todos las cosas que
ha torturado (el reloj de
pared, la chimenea, etc.)
que, enfadadas con él,
no van a dejarse avasallar
así como así.
Más tarde del papel
pintado de la pared surgirán
figuras de fábula;
pastores con sus cabras que
danzan al son de una dulce
música. De las páginas
de un libro destruido sale
una hermosa princesa que le
recuerda que romper un libro
es matar la imaginación
que se encargan de crear los
cuentos. Luego entra en la
habitación un viejo
profesor, cuya cabeza es el
número pí, que
enloquece al protagonista
con incompresibles fórmulas
y delirantes ecuaciones. El
tiempo ha pasado velozmente
y ya es de noche en el jardín.
Encaramados en un gran árbol,
los animales también
tienen mucho que reprochar
al niño y lo asaltan
con sus retos y sus amenazas.
Por fin los que le rodean
descubrirán todo lo
bueno que hay en el fondo
de su corazón.
EL
QUIJOTE, UN AUTO DE ILUSION
PARA ANDAMIO Y CALLE
Un andamio presidido por el
Caballero manchego y frente
a él un espacio circular,
será el escenario elegido
para acoger las fantasías
y aventuras de El Quijote
de La Tartana. Andamio, castillo,
venta o casa de El Quijote,
actores versátiles,
ahora damas o venteros, Basilio
o Camacho, ama o barbero;
después grandes zancudos-presos,
zancudos-molinos o gigantes
en un devenir constante en
el espacio escénico,
intercambiándose con
muñecos de diversos
tamaños que en otros
tantos lugares del andamio
dan vida a las fantasías
del Caballero. Ritmo, humor,
sociedad de ayer y de hoy;
ansias de libertad y justicia,
victoria y derrota. Y finalmente
la muerte serena…. Un
gran globo aerostático
de color blanco dejará
entre el público el
espíritu del Caballero
de la Triste Figura, también
llamado “Caballero de
los Leones”. La Tartana
Teatro se adentra en el universo
de las fantasías del
personaje creado por Cervantes.
Las alucinaciones y las aventuras
se mezclan en este espéctaculo
de calle, en el que los actores
ora son zancudos, ora molinos
de viento. Creando un espectáculo
vivo, en transformación
permante, que hace posible
el sueño de ver cabalgar
libremente el espíritu
de El Quijote. | EL QUIJOTE
DE LA TARTANA | ¿Qué
transmitir al espectador de
una novela tan extensa y densa
como esta? ¿Cómo
hacerlo, cuando además,
el marco elegido es un espectáculo
de calle? Pues bien, La Tartana
toma como inspiración
un grabado de Gustave Doré
que muestra a El Quijote rodeado
de sabios y encantadores,
gigantes y aguerridos caballeros,
princesas y castillos encantados;
rodeado ni mas ni menos de
todas sus fantasías;
imaginando entablar feroces
combates siempre en su afán
de desfacer entuertos y ayudar
a viudos y menesterosos; un
Quijote que pretende un mundo
mas justo; un Quijote amante
de la libertad, generoso e
idealista que en estas fantasías
trasciende el estrecho mundo
de hidalgo manchego para abrirse
a otros temas y personajes
que componen la variopinta
sociedad de su época.
Así, se han elegido
para el espectáculo
estas alucinaciones de El
Quijote, la parte mas fantástica
del hidalgo; pero se ha cuidado
a su vez en esta selección
que estuviesen presentes y
los mas característicos
personajes que la sociedad
del Siglo XVI y que pueblan
la obra de Cervantes. Los
presos condenados a galeras,
nobles y los pastores, vagabundos,
curas y barberos, la Santa
Inquisición, paganos
y cristianos ..., desfilarán
por el espectáculo
de El Quijote. Y no ha querido
La Tartana prescindir de Dulcinea,
“el amor de El Quijote”
y la presenta en su montaje
como una “imagen”,
la imagen de una mano peinándose
los cabellos, la imagen de
cualquier mujer sea cual fuere
a la que El Quijote entregara
incondicionalmente su amor.
Si bien sería imposible
dejar a un lado el humor y
la ironía que impregna
toda la obra cervantina, lo
hemos potenciado especialmente
a la hora de tratar personajes
y situaciones, estando presente
a lo largo de todo el espectáculo.
A
PEDIR DE BOCALAS CACEROLAS
EMPIEZAN A HUMEAR
Pocas cosas nos sugieren sensaciones
tan diferentes como la comida.
Sustento, necesidad, fuente
de placer, elemento de seducción,
y a veces de frustración,
recuerdos, mimos, anhelos,
paisajes, inspiración
de artistas.... Cada uno tenemos
nuestra relación particular
con la comida, lo cual hace
que sea especialmente suculenta
a la hora de plantear un espectáculo
como “A Pedir de Boca”.
Nunca sentí dudas sobre
su validez como fuente de
inspiración para la
creación coreográfica
(no es por nada que nació
la idea a raíz de tropecientas
conversaciones con compañeros
del gremio en las cuales,
por alguna razón u
otra, salía la comida),
cuatro ediciones diferentes
de esta obra me han enseñado
que el abanico de posibilidades
es aún más rico
de lo que había imaginado.
Cinco coreógrafos distintos
se juntan para crear una cena,
la cual se degusta con los
ojos, el olfato, el paladar,
el oído, y a veces
con el tacto, tanto en el
escenario como el plato. Obras
cortas, con cinco voces muy
diferentes entre sí,
que este verano abarcan la
danza contemporánea,
la danza teatro, la danza
española y el flamenco...
y algún que otra sorpresa.
Nos guía un Maître
que aparece bajo el guiso
de maestro de ceremonias y
que también participa
como intérprete. Su
colaboración con los
coreógrafos ha ido
aumentando con cada producción,
hasta establecer una clara
vertebración escénica
más allá de
la estructura habitual de
un menú. Como cocinera
me toca una parte delicada
porque debo buscar un equilibrio
entre los coreógrafos
participantes. Encontrar el
lugar adecuado para cada uno
y una manera de relacionarles
que haga que la cena funcione
y que deleite al público.
Doy muchas vueltas al asunto
hasta establecer el menú.
Entonces realizo un pequeño
gran salto al vacío
con los ojos abiertos. Cuento
con el delantal como paracaídas
y con la fé absoluta
en la capacidad de cada uno
de los artistas en encontrar
el punto justo de cocción
en su creación y mantener
abierto al diálogo
entre todos. Da vértigo,
pero es un paso inevitable
si quiero ofrecer a los coreógrafos
la libertad de buscar su inspiración
en un terreno nuevo. Hasta
ahora mis expectativas se
han cumplido, a veces hasta
tal punto que me he quedado
atrapada, con la carne de
gallina, emocionada y con
mi papel de anfitriona olvidado
por un momento. Y, por supuesto,
se come, y bien. Pero aunque
esta obra tiene una fuerte
carga gustativa, existe otro
elemento que aún desconocíamos
en la primera producción,
pero que hemos comprobado
de sobra con cada nueva edición
de “A Pedir de Boca”.
Y es que la experiencia nos
ha demostrado que la complicidad
entre el público en
sí, entre el público
y los artistas, y entre todos
los participantes en este
proyecto se convierte en un
personaje importante de la
obra. Jamás ha habido
participaciones forzosas del
público, pero viendo
que se quedaban con las ganas,
un día les invitamos
a bailar y de repente se llenó
el escenario y durante unos
minutos convivimos en un placentero
mundo “agarrao”
mientras sonaba una balada
tocada por Tete Monteliú.
En “A Pedir de Boca”
ocurren estas cosas, igual
que la energía colectiva
del público se vive
intensamente, y el disfrute
de las diferentes compañías
de danza se contagia. Cinco
coreografías muy distintas
entre sí se convierten
en un verdadero menú
de degustación que
disfrutamos y que nos provoca
a pensar en la comida y todo
lo que la atañe, de
una manera diferente. Este
verano, entre los artistas
del menú tendremos
a Paloma Díaz, Daniel
Doña, Guillermo Weickert,
Carlos Chamorro, Nicolas Rambaud
y Coral Troncoso y otros,
y a nuestro Maître preferido,
Ignacio Durán. Atención:
algo especial se cuece aquí.
MAPAMUNDI
Un recorrido por el paisaje
interior del coreógrafo
| 4 SOLOS DE DANZA Y VIDEOCREACIÓN
| Mapamundi son 4 solos de
danza, 4 recorridos sin brújula,
4 piezas breves creadas e
interpretadas a modo de autorretrato
por los coreógrafos
Gabriela Solini (TO.DO.),
Nicolas Rambaud (salociN)
, Guillermo Weickert (Descenso-Capricho)
y Teresa Nieto (Solipandi).
Artistas de personalidad marcada
y trayectoria sólida,
representan cuatro maneras
muy distintas de entender
la danza contemporánea,
y cuatro momentos distintos
del proceso vital y creativo.
Para este reto de definición
y edición cuentan con
la colaboración activa
del videocreador Octavio Iturbe,
conocedor a fondo tanto de
las posibilidades de la cámara
como de los entresijos del
lenguaje corporal y teatral.
Su escucha sensible y su creatividad
a la hora de plasmar las imágenes
sugeridos por los coreógrafos
han dado como resultado una
convivencia justa y fluida
entre el cuerpo en escena
y las imágenes en pantalla
además de aportar la
unión entre pieza y
pieza. Mapamundi transforma
estos cuatro recorridos personales
e intransferibles en un programa
variado, equilibrado y atractivo
que capta con facilidad la
imaginación de los
espectadores y les convierte
en verdaderos compañeros
de viaje. | CARTOGRAFÍA
DE UN DESEO | “MAPAMUNDI,
Un recorrido por el paisaje
interior del coreógrafo”,
es una serie de cuatro solos
de danza. Cada uno es un singular
autorretrato que sirve para
dar cuerpo al paisaje interior
de un coreógrafo, a
los elementos que le nutren,
que le inspiran, que le influyen,
que le marcan. Aunque el autorretrato
se puede entender como un
proceso de trabajo solitario
es siempre el fruto de una
relación entre el individuo
y su entorno. Hay muchas maneras
de hacer aflorar lo que llevamos
dentro. En este caso la cámara
sirve de puente entre lo interior
y lo exterior, además
del punto de unión
entre las piezas. La perspectiva
de lo audiovisual aporta una
multiciplicidad de planos,
no solamente del trabajo propio
de cada coreógrafo
en el estudio sino también
de exteriores, de texturas,
colores, paisajes y referencias
externas. Los proyectos coreográficos
que realizamos cada verano
en el Teatro Pradillo nacen
y crecen aquí, y siguen
con vida propia después
de habitar y evolucionar en
la sala. Estas propuestas
están concebidas no
como simples encargos sino
como retos que pueden provocar
un proceso enriquecedor a
los artistas participantes.
MAPAMUNDI es una declaración
de fe en el trabajo del artista,
en unas trayectorias hechas
y otras posibles, vistas desde
una perspectiva que sin duda
conforma una parte importante
de mi propio paisaje